Rocío 2016: Un camino diferente.
Flamenquis…
Duro, desapacible, frío por momentos, calor cuando salía el sol, en silencio y hasta en soledad. Así fue el jueves de salida de la Hdad. de Sevilla camino de la aldea del Rocío. Todo estaba preparado para un día en el que las nubes amenazaban agua. La bata más sencilla, complementos que no pesasen, flor de Lina al pelo, mantoncillo cruzado de Artepeinas, capote en la silla de amazona. Pero para lo que no estaba lista era para enfrentarme a la soledad del día. Que en el camino te acoge mucha gente, te ofrecen de todo, te hacen parte de su reunión y eso es de agradecer infinidad de veces, te arropan, pero te falta la voz de ése al que quieres a tu lado. No era día de fotos, el día fue diferente. #CoscónyYo caminamos juntos bajo la lluvia que aparecía con fuerza en determinados momentos camino de Cuatrovitas.
Con el tiempo ten cuidao
que amenaza con llover
me dicen de la otra orilla
despidiéndome Sevilla
cuando van a dar la diez.
El agua cae y aprieta
y hasta que cala mis pies
tristes se ven las carretas
sin sus flores de papel.
Mojao va el Simpecao
y la gente que va a pie
lleva los huesos calaos
pero muy llenos de Fe
no se apartan de su lao.
Mi sobrino fue mi ayuda, mi compañero de camino desde el viernes. A solas caminábamos entre pinares buscando la Hermandad que iba por delante nuestra cuando de repente oigo una voz que dice “ésa es mi hija… ¡¡ésa es mi hija!!“, me giro, y ahí estaba la #FlamencaMadre que venía corriendo hacia mí hasta con las lágrimas saltadas. ‘Pero mamá ¿por qué lloras?’ Y su risa floja hizo que todos terminásemos a carcajadas. ¿Será posible que todos los años me la encuentre por casualidad en medio del camino sin ir si quiera juntas ni con la misma hermandad? Cosas del Rocío, momentos del camino que no tienen explicación.
Manuel toca diana con su tamboril a las cinco de la mañana, salimos de la Finca El Caoso para cobijarnos entre los pinares de Hinojos hasta que el Plan Romero nos desvía 30kms. por asfalto hasta llegar a la aldea. Traje de flamenca de Raquel Terán para presentarnos ante la Virgen del Rocío con nuestra hermandad.
Qué diferente es no tener apenas a la vera a mi #VerdeEsperanza en el camino, no oirle apenas cantar, no compartir silencios con él.
Niñas que revolucionan una casa, flor por aquí, peinecillos por allá, ‘se me ha olvidado el mantón‘ No importa, se coge el de otra. Y ¿cómo me pongo la flor? El moño que se cae y se arregla en un momento. Los Alcántara aparecen en un segundo ¡zas! traen el mejor de los ratos flamencos.
La aldea es el momento en el que encontramos amigos que están en nuestro Rocío de otra forma, unos por primera vez, otros que vuelven, amigos que esperan que llegues para recibirte con un abrazo y esperan bailar contigo una sevillana. El cansancio acumulado del día más duro del camino en nuestra hermandad no importa. Ducha, cambio de traje y la mejor de las sonrisas para quien espera.
Entre momentos de risas hay instantes de llantos. Encuentros inesperados de hermandades, Hinojos, Triana, Bormujos que se encuentran o cuzan con Sevilla por un Plan Romero que a todos ha vuelto locos. Y que a nadie ha gustado al 100%.
El aire que despeina o te tira el mantón, la lluvia que te hace perdes cualquier pizca de maquillaje, el sol que cuando sale, abrasa, quema. Un camino sin puntos medios. De extremos. Difícil, en momentos muy difícil.
A pie. El último día a pie. Coscón ya descansaba después de portarse como un campeón durante todo el camino. Y, como siempre, estaba delante del Simpecado entre girasoles y trigales. Carretero de Valme que lleva el Simpecado de Sevilla. Manuel que hace sonar el tamboril. El Angelus. Y la calor aprieta este último día de camino.
Todos, de un modo u otro, se convierten en una pequeña familia rociera. Juanito con sus historietas, cortinas y modelitos, Quino con sus chistes a la hora de acostarnos, Carmen “siempre pa´lante always que me he reliao“, ¡Serrato! ¡Que via llamá! ojazos del camino, nuestro prioste particular Migue que es capaz de montar a ciegas la carreta del Simpecado y a quien a las seis de la mañana le cantábamos el cumpleaños feliz, la Ramirez y su medalla de Triana que ha caminado junto a la de Sevilla, Mercedes quien siempre será mi Macarena particular, MiniYo y Adriana descubriendo qué es dormir en una carriola, el objetivo de Juanon o las manos de Miguel y Pepi, incluso Adelardo que se estrenaba en esta locura de reunión. Todos tienen un papel, todos son manos que ayudan, todos son manos que protegen, miman y consuelan si hace falta, son la sonrisa de las cinco de la mañana, el ¡buenos días romeros! al alba.
Y aunque tu camino y el mío, por momentos ha sido distinto, al fin y al cabo ha sido camino, una vez más disfrutando cada pequeño instante a tu lado. Porque en estas fotos, más que amor, hay una nueva y bonita familia junto a nuestro Coscón.
Besitos por ésa sevillana que me canta una y mil veces mi #VerdeEsperanza…
Cuántos años han pasao
y vuelves con tu hermandad.
te enseñaron a quererla
siendo tan solo una niña
y aprendió a rezar cantando
con mi gente de Sevilla.
Y si volviera a nacer,
Madre mía del Rocío
y elegiría otra vez
a mi hermandad de Sevilla
y su camino de Fe.
4 Comentarios
Guacimar
Así fue, preciosa. Yo hice el Camino con la Hermandad de Badajoz, mi primera vez, y ya me han dicho que me “he estrenado”. Distinto, decían. Mi amorcito se mojó los pies y las ampollas fueron de película, angelico.
Pero disfrutamos como enanos, y las veteranas han dado su aprobación a mi vestuario. El año que viene, más. Y mejor!
Isabel Infante
Un camino distinto, mi primer camino y ¡qué camino! Yo embarqué el martes en Bajo Guía con mi hermandad de La Linea de la Concepción, en ese momento en la barcaza caía agua que parecia que el mundo se iba a acabar, tres días enteros de camino lloviendo! Capotes y más capotes! Ese ha sido nuestro día a día! El jueves a media mañana el día se puso estupendo y el sol nos acompañó en nuestro camino, un camino diferente por el cual el plan romero nos condujo, pero al ver la ermita al fondo, de nuevo el agua nos acompaño en la entrada de nuestra hermanda, la primera hermandad de la provincia de Cadiz que hace su entrada y como salió entró, no iba a ser menos!
Pero sabes que, que me preguntan y me dicen lo malo que ha sido el mano este año, lo mal que lo he tenido que pasar! y sabes que? que yo no consigo recordad ningún momento malo! Todo lo que recuerdo es felicidad, aún debajo del agua con mi capote y Mi Colino era feliz!
María
Bonita crónica rociera. Sí que ha sido un camino diferente… en mi caso, sobre todo, porque ha sido el primero. 20 años de espera que, sin lugar a dudas, han merecido la pena.
Deseando volver siempre que el Señor quiera que así sea.
Fina
Mojao va el Simpecao
y la gente que va a pie
lleva los huesos calaos
pero muy llenos de Fe
no se apartan de su lao.
Me gusta ese lado “penitente” que tiene el Camino…
Y también me ha gustado tu post, tus batas, ¡¡¡el caballo!!!,,, y todo.
Nunca he ido a hacer el camino. Un verano que volví a Sevilla pude poner mis pies ¡por fin! en las arenas, entrar en la Ermita del Rocío, estar con paz frente a la Virgen y decirle en silencio, esas cosas que sólo los andaluces le decís como nadie…
Visité el museo del rocío, me encandilé con el paisaje, pasé un calor de miedo ¡48 grados! (me tuve que echar los cubitos de hielo de la nevera por encima… jajajaja…) pero ¡qué hermoso fue todo!
Tengo una medalla de la Virgen del Rocío y por la otra cara lleva la imagen de la Virgen de Torreciudad, y le dejo encima de mi mesilla de noche para no olvidarme de darle el último beso del día…
Espero que te hayas repuesto del Camino. Suerte y un abrazo