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Velaíta de Santa Ana, Triana, faroles sobre el río…
Y todo comenzó cuando Antonio Catonni nos trasladó con sus palabras a aquella vieja Triana de corrales, aquélla que queda enmarcada por un río y un puente de tablas, esa que nos trasladan a los volantes de míticas trianeras como Carmen La Cigarrena, esa del barrio de alfareros, de la historia del Cristo del Cachorro… aquella Triana. Un año más, con ocasión de esta semana grande de Triana, se celebró en el Puente de Isabel II el tradicional desfile de moda flamenca que, por tercer año, nos deja una imágenes precionas, no sólo por los trajes sino por las bellas estampas que el marco incomprable del río nos ofrece. Diseñadores…
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3 años entre flamencas…
Acabamos de cumplir tres años llenos de volantes, lunares, cintas plisadas, zapatillas de esparto y… sueños e ilusiones… Quiero daros las gracias por compartir este blog conmigo, por hacer que cada día tenga una ilusión nueva por escribir, por hacer, de los momentos «menos buenos» un paseo por el Real. Por dejarme conoceros, por conocerme, por escribirme, por cada beso por bulerías, por ser sencillamente MIS FLAMENCAS. Sois tan geniales que hacéis que no pierda la ilusión tanto profesional como personalmente. Lo primero porque hacéis que cada día este sueño sea mayor, lo segundo porque siempre me habéis sacado a bailar, a taconearle a la vida cuando menos ganas tenía.…
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Desvaríos flamencos…
Una cascada de volantes, sólo remallados, de menos a más, cascada de sentimientos de colores y lunares que envuelven la tristeza, la melancolía, los pequeños problemillas del día a día… unos volantes que nos invitan a arreglarnos, a ponernos guapas, a salir a bailar para despejar todas las dudas que tengamos. Desplante a una vida que se empeña en ser difícil para según que cosas. Desplante ante las situaciones, en ocasiones, absurdas que se nos plantean… así, cara a cara frente a los problemas, siempre de frente aunque a veces nos empeñemos en apartar la mirada… hay que enfrentarlos… Fuerza a menudo debilitada porque nos perdemos en tonterías, porque no…