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Carta abierta a mi flamenca…
Flamenca… sí, tú, mi flamenca por defecto… Han sido muchas las ocasiones que has estado a mi lado, muchas las veces que nos hemos «vestido» de flamenca para bailar bulerías cuando queríamos gritar de rabia, para bailar soleares cuando lloraba desconsolada, para bailar alegrías cuando intentábamos reír o para bailar sevillanas cuando lo conseguíamos. Ahora todo está tan loco que no tengo tiempo ni de agradecer cada uno de esos momentos, no tengo ni tiempo para «planchar» el traje o simplemente elegir cuál voy a ponerme. Un día quisiera ponerme un traje rojo y otro uno negro, un día llevaría madroños y otro día plisados, un día mis mangas serían…
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9 batas de cola… la décima la eligen mis flamencas
Flamenquis… Sí, yo también me acuerdo de aquella impresionante bata de cola roja llena de rosas de Vicky Martín Berrocal; recuerdo también aquella otra en fucsia y verde que sacó Nieves Álvarez de Pilar Vera e incluso podría hablar de todas aquellas que salen en «Se llama copla»… Pero, ¿sabéis cual es la primera bata de cola que a mí me llamó la atención? Esta de Lola Flores… Sí, lo sé… no tiene nada, pero ella lo dice todo cuando baila y, desde pequeñita que veía ese video en casa me llama la atención. Batas de cola hay muchas e impresionantes la mayoría de ellas, sobretodo esas que sacan nuestras…
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Un beso flamenco…
Flamenquis Esta es mi entrada número 200… y es un beso… Un beso flamenco marcado por la sombra y por las luces de una portada de feria, un beso que se da cuando los amigos no miran… y cuando miran también… Es el beso dulce, meloso que borra las huellas de un pintalabios desgastado copa tras copa. Es el beso que con el abanico tapamos, el que se da con las manos en la cintura, es el beso del detalle, del«te quiero», el que se da con una mirada, el que sale a viva voz cuando él te canta esa estrofa de la sevillana que está sonando en la caseta...…