Ventura en We Love Flamenco 2019: ‘Resiliencia’

Lo dije hace tiempo. «Este niño viene moderno» y «boom!» no me equivoqué.

¿Sabéis esa sensación de impacto? ¿ése instante en el que nada es lo que esperabas pero intuías que podía pasar? ¿Sabes el momento en el que, de repente, algo te golpea el corazón y te deja abrumado? ¿Y ahora qué? ¿Qué más hay en esa cabeza? ¿Tengo que esperar un año para ver si ésto ha sido verdad o es algo pasajero?

No, no puede ser verdad.

Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Eran las dos de la tarde de aquel domingo cuando se apagaron las luces. Recuerdo que salió la primera modelo con aquel vestido… No, no puede ser verdad. ¿Ventura? Yo acostumbro a verle caracolillos al pelo, labios con brillo, moño bajo o pelo suelto, que suene Sevilla a golpe de marcha o de taconeo bien flamenco. No, no puede ser verdad. ¿Ventura? Con deciros que por poco, casi ni hago fotos de aquel primer vestido.

Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Sí, Ventura ha crecido y ha madurado sobre las pasarelas de moda flamenca. Ha llegado, ha propuesto un estilo moderno, actual, donde los bolsillos, los cortes geométricos y las tachas venían a formar parte del traje regional que crea moda.

Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Mira, aprende, disfruta, baila, canta, ¡déjate llevar! Siente, cambia, evoluciona. Se acabó el tener miedo, el estar oculto en la sombra del «qué dirán». Adáptate a tu propio estilo, intercambia elementos, resuelve cada patrón con la puntada precisa.

Resilencia:
Capacidad de un material, 
mecanismo o sistema para 
recuperar su estado 
inicial cuando ha cesado la perturbación 
a la que había estado sometido.

Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Chaquetas que adornan trajes entallados con el que gustarse rematados en volantes sencillos, sin más adorno que el bamboleo de cada paso. Canasteros o no. Cinturones que ajustan la cintura, mangas, en la mayoría de los casos, carentes de volantes.

Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Imagínalo así. Suena Beyoncé. Y ante el paso firme de la modelo que recorre la pasarela, la pose tranquila, el saber que se sienten ‘guapas‘, vamos descubriendo cada traje de flamenca.

Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Imagínalo así. Del lienzo en blanco que se va coloreando, llenando de flores, de geometría, de líneas, hasta llenarse de color y volver a la fortaleza, serenidad, y profundidad del negro.

Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Imagínalo, de veras, imagínalo así. De tonos pasteles a morados, rojos, malvas, verdes aguas o rosas envueltos en un patronaje geométrico que combina colores. La incesante transformación de un persona que deja de sentirse sometida a habladurías. Que se siente libre para crear, para encontrarse y definirse.

Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Ventura. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Un año, sólo queda esperar un año más para saber si ésto ha sido o no verdad, para saber si ha sido pasajero.

No, no puede ser verdad.

Besos por bulerías!!

Juan Boleco en We Love Flamenco 2019: ‘Quimérica’

Madurez es la palabra que mejor define la nueva colección de Juan Boleco. Madurez en el estilo que, yo misma hace unos días, definí como «bolequiano«. Madurez en la proporción de colores combinados entre sí. Madurez, en la música. En el estilismo y hasta en cada paso de las modelos.

Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Madurez. Ha dejado de ser un arrebato instantáneo, casi un remolino de locura indefinida que te golpea el corazón. Cada elemento está perfectamente milimetrado.

Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Madurez en cada plisado, en el vuelo de los trajes de flamenca, en el movimiento y en la elección de los tejidos. En el estilismo que bien podría haber sido el de aquella su primera colección «Las cosas del querer».

Que todo empezó como un sueño y, ese sueño, ya tiene un recorrido poco a poco reconocido internacionalmente, con trabajo y esfuerzo. Madurez, en el concepto de moda, madurez en el saber hacer un desfile, madurez a la hora de querer contar una historia, incluso, irreal.

Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Quimérico: Fabuloso, fingido o imaginado sin fundamento. Que es irreal y solamente existe en la imaginación.

Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Madurez en la búsqueda de la belleza femenina, divertida, alocada, segura de sí misma. Madurez en cada pieza combinable con otra. Faldas que combinan con cualquier top o camisa, lunares que se mezclan con rayas, colorista, ecléctico.

Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Madurez, con cierto sabor a despedida, con el pausado caminar hacia el final de uno de los miles de caminos aún por descubrir de Juan Boleco. ¡Quién sabe! ¡Quién sabrá! Madurez en el planteamiento de una colección y de una carrera profesional. Madurez de la flamenca «bolequiana«. Madurez combativa y segura de sí misma. Que venga otro y que invente un estilo único. Sólo suyo.

Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com
Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Y es que me ponga como me ponga…

ésta catarsis flamenca, me tiene el cuerpo quimérico.

Diseño: Juan Boleco. We Love Flamenco 2019. Foto: Claudia Alfaro entreciriosyvolantes.com

Besos por bulerías!

José Hidalgo en We Love Flamenco 2019: ‘Gitanos’

Hoy me apeteció ponerme ‘gitana‘. Me apeteció volver a oír aquella sevillana desgarrada que un día alguien cantaba en cualquier corral de vecinos. Me apeteció sentir el empaque de aquella gitana de ¿setenta años? que sin más apartó a todo el mundo e hizo de la caseta de feria su particular escenario bailando por bulerías. Una sencilla falda, con mantoncillo al cuello y corales por pendientes con un moño «arrecogío» y peinecillos de carey que lo adornaban.

Me apetecía oír a aquellos tres hermanos gitanos cada día pasean por el centro Sevilla, guitarra en mano, para sacarse «unas perras» «unas chicas» o «unas gordas» y que, a solas, en cualquier calle, cuando creen que nadie los oye entonan cualquier soleá, tocan las palmas y la guitarra pasa de rumbitas a una emocionante sobriedad. Yo me asomo al balcón a oscuras para que no me intuyan. A mi #VerdeEsperanza le sale un «olé» del alma.

Me apetecía volver a la sencillez, a la elegancia de quien canta a solas con un piano, me apetecía ver cada pequeño volantes deslizarse por el cuerpo, mimando la silueta de la mujer.

Me apetecían lunares pequeños, trajes de flamenca con nombre y sello propio. A veces no hace falta más y éso no siempre se sabe hacer. A veces siquiera se sabe comprender. De clásicos renglones está la historia del traje de flamenca escrita.

Me apetecía ser el color, un cuerpo lleno de dulces y pequeños volantes. Me apetecía ser el mantón que cae sobre los hombros, me apetecía ser aquel pequeño fleco.

Me apetecía ser godel negro azabache o lleno de lunares, mangas cortas cual lazadas o las líneas puras que dibujan la cintura, el pecho, el cambio de color o de estampado. Me apetecía trazar sobre el traje de flamenca una imagen natural.

Me apetecía ponerme canastera. Me apetecían ser aquella moneda de oro que el gitano pide, ser el mandil y el pico de la gitana del puesto de buñuelos en la Feria de Sevilla.

Por apetecerme me apetecía sentir el blanco y negro calé, de flor roja al pelo, de lunares degradados y ojos negros bien marcados.
Me apeteció pañuelos de lunares al cuello.

Entre lunares y volantes que se reparten por todo el cuerpo dibujando contornos, sin excesos, sin atrezzos, me apetecía ser la mujer que José Hidalgo convirtió en traje de flamenca.

¡Gitana!

Besos, nunca mejor dicho, por bulerías.