Que no daría yo…

Flamenquis…

Rocio Jurado de flamencaCómo no recordarla…

Unos dicen que es la más grande, otros la tienen como la «Señora de la copla«, otros incluso la han pintado como a La Blanca Paloma, pero, en definitiva, no deja de ser Rocío Jurado. Dijo Antonio Gala:

Rocío goza del privilegio de estar sentada en las rodillas de los dioses, es decir, todo lo que aparentemente malo le sobrevenga se convertirá en beneficio para ella. Por una razón bien clara, ella tiene un rosal rojo en la garganta del que deriva toda la pasión y todo el estremecimiento de cuanto sale de ella, y tiene un rosal blanco en el corazón que continuamente nos da a quienes la queremos, nos da su perfume y su luz.

Su arte, su esencia, su forma inigualable de cantar, de emocionar y de decirte lo que siente en cada una de sus canciones nos fueron arrancados un día como hoy hace ya unos cuantos de años…

Recuerdo el homenaje que en diciembre, antes de que se fuese con nuestro Señor le dieron en TVE. Recuerdo que yo acababa de llegar de Brasil y estuve viéndolo y… la vi distinta, supongo que cómo nos pasó a muchos.

A mí la Rocío que me gusta es la de la bata de cola, la flamenca, la de las bulerías y fandangos, la soberbia cantando y despreciando a quien le hace daño, la que interpreta esas canciones desde el fondo de su corazón, la que no se inmuta cuando con sus manos dice eso de «pues déjala correr…»

Antonio Burgos comentó que «esa es la palabra tópica, pero no se olvide que los  tópicos resumen siempre una verdad, y Rocío rima con poderío. Poderío que se le vino arriba otra vez y mandó a freír espárragos a la maldita depresión cuando leyó el artículo que le dediqué a aquel concierto inolvidable» y es que

rocio jurado y lola flores

Rocío si por algo se caracterizaba era por su fuerza, tanto en el escenario como en su vida personal, levantando la cabeza cada vez que la vida le daba algún golpe.

Quien no recuerda el espectáculo «Azabache», quien no recuerda a esa Rocío Jurado cantando «El clavel», «Ojos Verdes» o su famoso «Que no daría yo». A la altura de las más grandes se puso y no defraudó a nadie. Junto con sus compañeras, Juana Reina, Imperio Argentina, Nati Mistral y María Vidal, levantaba al público cada vez que se subía al escenario.

Las críticas y la expectación por ver a las cinco copleras de raza y sentimientos encontrados eran grandiosas, espectaculares… en mi humilde opinión, ni muchos de los que prepararon el espectáculo imaginaron que el público lo acogería de tal manera.

Rocio+Jurado+RocioJurado4

Por muy «a lo grande» que se preparase el espectáculo, en cuanto a sonido, figuración, vestuario… por mucho que llamasen a las que consideraban las mejores del momento, alas voces con más personalidad, por mucho que el momento histórico que se vivía hiciese prever un éxito rotundo del espectáculo, no creo que ni en los mejores sueños del director estuviera previsto tal… ¿cómo llamarlo? despliegue de sentimientos…

«Rocío, ay mi Rocío»… si el Quintero decía que «el honor de sentir que he compartido instantes de mi tiempo con una Elegida tocada por el dedo de Dios y por la magia del Duende» ¿quien soy yo entonces para hablar de ti en este humilde blog?Tan sólo una loca que desvaría por momentos y que cuando te recuerda en este rinconcito lo hace porque ha habido momentos  en los que tú has puesto la banda sonora a mi vida.

Va por ti, Rocío.

Besitos por bulerías… de la Jurado, por supuesto.

Entre dos aguas…

Flamenquis…

A veces pienso que vivo entre dos aguas aunque no puedo evitar que la «Chiquitita» me pegue un vuelco al corazón cuando la veo a las ocho de la mañana un tercer domingo de octubre.

Sin embargo, hace unos años descubrí el Rocío. No sabía nada de él, me limitaba a creer que solo era fiesta y descontrol y, aunque no podemos negar la evidencia de algunos que sólo van a eso, también descubrí otro Rocío.

Lo primero  que viví fue a salir por el centro de Sevilla con las campanas repicando y a llegar a la «pará» cansada, lista para cenar y oír un cante por sevillanas lentas, muy lentas, al lado de una candela.

En otra ocasión lo que me hicieron nada más llegar a la casa hermandad, ya en la aldea, fue quitarme la flor (que por aquellos entonces yo solía ponérmela al lado), ponerme romero y colocármela en lo alto de la cabeza.

He visto a la Virgen salir y la he visto «a las claritas del día» con la hermandad de Sevilla (El Salvador) con un poncho puesto encima del traje de flamenca, después de dormir mientras escuchaba cómo salía la Virgen.

De las cosas que más me gusta ver en el Rocío es cuando las hermandades se dirigen con su Simpecado al rezo del Rosario, nunca había visto eso de las bengalas que me llamó tantísimo la atención.

He desayunado «papas con mojo picón», he visto una casa en el Rocío llena de grandísimos lujos y he visto otras llena de buena gente. He hecho la salida de la hermandad a caballo sin bajar, para nada, de él hasta llegar a Cuatrovitas. He tenido la inmensa suerte de ver la Virgen tan cerca, tan sumamente cerca el lunes por la mañana que ni siquiera me molestaba la gente que había a mi al rededor.

Y yo sólo he vivido un puñado de rocíos, un puñado de momentos. Por eso creo que hoy sois vosotros los que me debéis enseñar a mí las cosas que tiene vuestro camino, vuestro Rocío.

Besitos por alegrías!

De vuelta…

3.100 Km después ya estoy de vuelta. Como veréis algunas os he contestado mínimamente pero es que acabo de llegar, literalmente. Pero mañana estoy de nuevo manos a la obra.
Muchas gracias por seguir confiando en mí y por seguir leyéndome!!!