Aquellos años…

Y así fue…

Flamenquis, la historia del traje de flamenca ya os la he contado muchas veces en distintos posts, de dónde viene el traje de flamenca y su evolución hasta lo que hoy vemos en las pasarelas… todo!! eso que TODOS hemos publicado de un modo u otro, una vista atrás a base de fotos, conversaciones, y escritos de aquellos que entienden más que nosotros o de los que hemos aprendido de qué va esto de la “moda flamenca“.

Sin embargo, he leído pocas veces la visión de dicha historia desde la perspectiva de quien la escribe. Así que yo quiero ser una de esas pocas que cuenta lo que ha vivido como flamenca, es decir, visto desde mis propias vivencias y recuerdos. Y para ello no sólo voy a utilizar fotos de trajes de otras personas, diseñadores o famosas sino también personales.

Por eso tengo que remontarme atrás en el tiempo que (por lógica imperativa) no llega a más de mi nacimiento.

En plena época de volantes llenos de cintas de raso, el típico gran entredós con ese lazo ancho (brillante, todo muy brillante) encajes, mangas de clavel y mantones de flecos largos… una niña como yo se perdía en el traje de flamenca.

Colores llamativos, vivos y llenos de color para la clásica flamenca ¿colores pasteles? ¿quien dijo eso? Si acaso el rosa y, a veces, creo que por clásico más que por moda. El rojo no faltaba en el armario, el traje de popelín y muchos de ellos ¡¡almidonados y todo!!

Los volantes no medían menos de 35 o 40 cms y las flores… ¡ay las flores! Ramilletes de florecillas que se compraban en la propia mercería y te hacían al momento… ¡qué de recuerdos!

Otra cosa que no faltaba en los trajes de flamenca eran las tiras bordadas sobretodo en las niñas o cuando el traje se hacía cual pastelito… dulce y elegante.

Ni Simof ni nada… aún no sé de donde sacaba mi madre las ideas, quizás de Roney (…hechuras finas y arte de ley, y arte de ley, los trajes de gitana que hace Roney…) de donde fue uno de mis primeros trajes de flamenca o de la típica costurera de Genera, o de cualquier pueblo, que hacía muchísimos trajes de flamenca o de los paseos domingueros por el centro de Sevilla viendo escaparates.

Claro está que tanto volante no podía durar mucho…

La figura de la mujer se perdía, el traje pesaba, los volantes, muchas veces al hilo, cambiaban a los de capa ¿qué es eso del volante de capa? (pregunta obligada para algunas en aquellos maravillosos años).

Corrían los noventa y pico (obviemos el pico ) desaparecen aquellos grandes encajes de bolillos y el traje, aunque con grandes volantes, se hace más liviano.

Al menos esta flamenca que os escribe, acabó tan cansada de encajes que éste fue mi primer “diseño“… sin nada de nada…

Los tejidos empiezan a combinarse (estampados, mil rayas,lisos y lunares) y la gran manga de clavel empieza a hacerse más pequeña o se usa la manga de farol, pero bien grande, para no variar.

Algunas mujeres comienzan a bajar los talles de los trajes y así marcan un poco más la figura y, otras, siguen con el talle bien alto.

En los siguientes años, finales de los noventa, los trajes pasan a ser de crespón e incluso se adornaban simplemente con el remallado, es más, mantón y complementos se ponían del mismo color (aunque es cierto que como el traje nos lo poníamos al menos un par de veces en la feria, siempre había otro juego de complementos de otro color que combinase con el traje).

Recuerdo el año de los tonos ocres y tierra, los marrones… Dios!!! Creo que había trajes muy poco favorecedores y no sólo trajes… sólo a unas pocas nos podía dar por ponernos el mantoncillo a la cintura… por suerte es algo que “solucionamos” con rapidez.

 

Y ¿qué me decís de aquellos años en los que optamos por llevar corpiños? Sí, corrían esos primeros años del 2000 y nuestros trajes de flamenca se combinaban con otros de dos piezas, los cuales, seamos realistas, nada tenían que ver con el estilo y ese toque más más “chic” que se le da ahora, o las camisas perforadas que también eran la delicia de la época.

aurora-gaviño-2003- Carmen Janeiro 2004

Como recordaréis, el traje de flamenca comenzó a ser algo más que un vestido para ir a la feria, se habían bajado los talles y marcado la figura de la mujer e incluso comenzábamos a ver trajes de flamenca “de noche“. Y, de repente, alguien se da cuenta que Simof podía ser mucho más, que había que potenciar la creatividad de los diseñadores de cara al público y que había que alejar esa idea de que el traje de flamenca, de grandes diseñadores, era sólo para folclóricas, famosas y gente de la alta sociedad.

Surgen nuevos tejidos ¿popelines a mí?, complementos e incluso se busca renovar los trajes antiguos como cuando toda la feria era un ramilleta de trajes cortos con aires setenteros, la publicidad acerca los diseñadores a la calle y todas nos volvemos loca por saber cuales son las últimas tendencias, buscamos fotos, damos muchas vueltas hasta encontrar lo que queremos y ya nadie quiere ir con un traje de hace tres años que parece pasado de moda.

Nuevo Montecarlo 2008

 

Cañavate 2010

 

Sara de Benitez 2011

Los complementos de flamenca también se han hecho importantes y hemos olvidado el clásico de acetato, nos gustan un año los de carey, otro los dorados y plateados, argollas grandes, pasamos por los años de peinas para volver a los peinecillos…

Siempre se dice eso de “ya está todo inventado”, podemos decir aquello de “el traje de flamenca no deja de ser un vestido para ir a la feria“… todo eso y mucho más pero la cuestión es que el traje de flamenca es innovador y clásico a la vez, tiene moda y no creo que deje de cambiar nunca… por eso siempre tendremos que acernos la siguiente pregunta:

¿Y este año qué se va a llevar?

Besitos por bulerías!!